
El dejar
Saber que una y otra todo comienza, arrastrando una verdad que jamás abarcamos. Pero nos dan la vida que nos queda para entender el sorbo, como si al final lo que cuenta fuera bajar la cabeza y decir que eso lo sufrimos nosotros, que de ahí salió un rayito que me guardo en el parpadeo, el que hace persiana mientras te miro sacar tus discos, los mismos que bajas al segundo en que me dices, luego de un largo silencio, What?! Nada, te grito de vuelta.
El dejar II
Zabrina sabe que se guarda el espejo de todos. Y me lo estampa en la calle, donde acostumbro a no querer mirar lo común. Me veo creadora sin opción. Ella me sopla el secreto, en que lo que hago es abandonar, donde invento nido y fuerza, antes que nadie. Pero camino, mi mano hace estela. Tus ojos siguen mi sombra. Nadie reclama pues ya todo está roto con aviso. Leo mis letras, poco a poco, para que entiendas con tiempo, que antes de que dejes de amarme, ya me abré ido hace un buen tiempo. Todos seremos felices, pues así lo he dictado, y yo no haré flor alguna, pues no me creo merecedora. Pero sueño y lo hago alto, esperando que por allá alguien me encuentre, y que cuando me proponga quedarme por siempre, me parezca la más sensata idea.
Aprender la lección dos veces. Para eso estamos.
El dejar III
No, que me dejaste el corazón frío. Con mano hirviendo me tuve que creer el cuento. Salí más astuta, supongo. O será que el músculo me salió más grande que tu abandono.
El dejar IV
Venga, que yo lo abrazo. Si ya estamos todos viejos.
Saber que una y otra todo comienza, arrastrando una verdad que jamás abarcamos. Pero nos dan la vida que nos queda para entender el sorbo, como si al final lo que cuenta fuera bajar la cabeza y decir que eso lo sufrimos nosotros, que de ahí salió un rayito que me guardo en el parpadeo, el que hace persiana mientras te miro sacar tus discos, los mismos que bajas al segundo en que me dices, luego de un largo silencio, What?! Nada, te grito de vuelta.
El dejar II
Zabrina sabe que se guarda el espejo de todos. Y me lo estampa en la calle, donde acostumbro a no querer mirar lo común. Me veo creadora sin opción. Ella me sopla el secreto, en que lo que hago es abandonar, donde invento nido y fuerza, antes que nadie. Pero camino, mi mano hace estela. Tus ojos siguen mi sombra. Nadie reclama pues ya todo está roto con aviso. Leo mis letras, poco a poco, para que entiendas con tiempo, que antes de que dejes de amarme, ya me abré ido hace un buen tiempo. Todos seremos felices, pues así lo he dictado, y yo no haré flor alguna, pues no me creo merecedora. Pero sueño y lo hago alto, esperando que por allá alguien me encuentre, y que cuando me proponga quedarme por siempre, me parezca la más sensata idea.
Aprender la lección dos veces. Para eso estamos.
El dejar III
No, que me dejaste el corazón frío. Con mano hirviendo me tuve que creer el cuento. Salí más astuta, supongo. O será que el músculo me salió más grande que tu abandono.
El dejar IV
Venga, que yo lo abrazo. Si ya estamos todos viejos.
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