Quedarse quieta mirando a la presa. Y esta te mira con ganas de comerte. Y nadie se mueve porque el primer paso es el peor. Pero se sienten los pelos, la sangre y el jadeo, caliente.
Ni el viento, ni los pájaros, ni la tierra. Me tiraré en pelotas a abrirme camino, sangrienta.
Mereceré cada rasguño.
domingo 22 de noviembre de 2009
miércoles 11 de noviembre de 2009
Q emoción
Confieso que me fui secando. Pero ahora me siento libre, feliz, atenta. Me hizo bien el haber dejado la casa de puta, porque todo estaba mal parido.
Eso no quita la responsabiliad que se asume, pero ella es conmigo. Mientras reconozca a mi persona en medio de la gran ciudad, pues no me queda más que ser consecuente.
Comienzo en ciudad chica. Se me abre un mundo considerable. Cuando se ve el centro, el espacio se vuelve infinito.
Qué delicia, vida. Qué delicia.
Eso no quita la responsabiliad que se asume, pero ella es conmigo. Mientras reconozca a mi persona en medio de la gran ciudad, pues no me queda más que ser consecuente.
Comienzo en ciudad chica. Se me abre un mundo considerable. Cuando se ve el centro, el espacio se vuelve infinito.
Qué delicia, vida. Qué delicia.
viernes 25 de septiembre de 2009
Hacerse hombre.

Hubiese sido bueno que me dijeran que me quieren ver, que hay que empujar de nuevo porque está mal dejar de sentir lo que te pensaste vivir.
Pero no. Porque hoy es hora de dejar ir. Que de tanto viaje se me confundió la carga.
Igual, guardando respeto a lo ya vivido, tengo todo el derecho a decir que vamos girando a otro ciclo. Este viene con responsabilidades. Hay un momento en que se aprende que acción viene pegadito de la reacción, el otro y las consecuencias.
Para mí no ha sido fácil darme cuenta, de corazón, lo que ello significa no sólo como concepto. Para otros ha sido obvio. Pero yo tengo algo en mi cabeza que me dice que somos más libre de lo que se piensa. Pero tengo que jugar bajo las reglas. Madurar.
Rayos.
Y esto por alguna razón se enlanza con el texto de Tuerten, ayer o antes de ayer.
Pero no. Porque hoy es hora de dejar ir. Que de tanto viaje se me confundió la carga.
Igual, guardando respeto a lo ya vivido, tengo todo el derecho a decir que vamos girando a otro ciclo. Este viene con responsabilidades. Hay un momento en que se aprende que acción viene pegadito de la reacción, el otro y las consecuencias.
Para mí no ha sido fácil darme cuenta, de corazón, lo que ello significa no sólo como concepto. Para otros ha sido obvio. Pero yo tengo algo en mi cabeza que me dice que somos más libre de lo que se piensa. Pero tengo que jugar bajo las reglas. Madurar.
Rayos.
Y esto por alguna razón se enlanza con el texto de Tuerten, ayer o antes de ayer.
martes 22 de septiembre de 2009
Primer objetivo de mi vida.
Hoy me cayó el entendimiento de algún lugar perdido, arriba en el closet que llamo cabeza. Entre medio de todo ese desorden me di cuenta de que tengo que trabajar, ordenar las casillas, hacer de todas ellas una sola y contener mi presente en un solo yo, capaz de guardar sentido ante la vida.
Puta que me costó.
Ahora se viene la cuesta arriba. Dan ganas de no subirla. Pero es cosa de empezar y ya algún día veremos qué nos espera del otro lado. No pretendo quedarme aquí abajo como cualquier mortal. Yo de ésta salgo con conocimiento.
Es decir, nada de intentar volver con mi novio ahora. Ahora es tiempo de recrear lo hecho, comprender las razones, valorar el sentido y aprenderse la historia. Cuando todo esté internalizado, recién ahí podré hablar de verdaderos cambios. Y partiré por arreglar todas mis relaciones. Este es mi objetivo de lo que queda de año.
Hoy llamé a una sicóloga. Mañana regreso a yoga. Me quedo en Los Ángeles hasta nuevo aviso y comienzo a vivir-me. Por fin.
Puta que me costó.
Ahora se viene la cuesta arriba. Dan ganas de no subirla. Pero es cosa de empezar y ya algún día veremos qué nos espera del otro lado. No pretendo quedarme aquí abajo como cualquier mortal. Yo de ésta salgo con conocimiento.
Es decir, nada de intentar volver con mi novio ahora. Ahora es tiempo de recrear lo hecho, comprender las razones, valorar el sentido y aprenderse la historia. Cuando todo esté internalizado, recién ahí podré hablar de verdaderos cambios. Y partiré por arreglar todas mis relaciones. Este es mi objetivo de lo que queda de año.
Hoy llamé a una sicóloga. Mañana regreso a yoga. Me quedo en Los Ángeles hasta nuevo aviso y comienzo a vivir-me. Por fin.
Un cielo naranjo
Ayer me fui a yoga a ver si algunas dudas se aclaraban, si las respuestas se me aparecían, si mi mente se enfocaba. En un momento me vi sonriendo feliz, en medio de un ambiente naranjo que me permitía flotar, jugando. Alguien me preguntó si estaba bien, y tuve que regresar a tierra, en la que me encontraba tirada sobre el suelo con una pierna a medio doblar.
Me desmayé.
Creo que es hora de soltar. De dejar que mi novio se convierta en ex, que mi vida comience otra vez. Dejar de cargar dos cruces que con la mía basta y sobra.
domingo 20 de septiembre de 2009
Aun así
Tengo una ansiedad de la puta madre. Tecitos es todo lo que hago por ello. Que ganas de encontrar esa pieza que falta, ese temor que retiene energía y deja algo así como un vacío. Absurdo vacío.
Mmm...
Dónde nace la estupidez? Nace cuando se acepta algo como un hecho que en realidad no tendría por qué haber sido aceptado. El creer que algo es así porque en fin y sacar fuerzas de ello porque somos capaces, porque no queremos necesitar, porque hay que armarse a costa de todo y uno mismo. Y hacemos el camino solos, dándonos la mano a nosotros mismos en un gesto oculto que se da bajo los bolsillos, contestando que bien, que vamos, que la vida es bella.
La vide es bella, sin duda. Pero hay que reconocer esos baches fundacionales que nos detienen el paso, que hacen que la arteria se ensucie y no fluya todo como debe. Que se haga el infarto, que se acogoten los ductos, que el derrame sea inevitable. Todo es evitable, sólo hay que darle a los hechos el necesario reconocimiento para moldearlos con encanto en un horizonte de mejor vida.
Mi herida fundacional tiene que ver con el abandono. Creer que es normal. Dejar que los amores (hablo de todos ellos) sean frágiles en su núcleo, estructurando su inevitable potencia (porque amo con placer) en un armatoste que si se quiebra es parte de su naturaleza.
De ahí la razón de las canillas flacas y el pie que se te dobla como si fuera natural andar trastabillando cuando venías pendiente de cualquier cosa menos del camino, pues este no significaba peligro alguno. Una se convierte en la fuente del peligro y el goce la forma de enquistar el dolor.
Gozar el dolor. En algún inconciente 'sabio', dice que tienes derecho a estar triste por la vida porque hay algo que dañó más de lo que debía y no pudiste hacer nada al respecto, por lo tanto es parte tuya.
Pues no. Ese goce no lo quiero. No tengo por qué aceptar las cosas como se dieron. Alejarse no es malo, que te dejen tampoco. Pero tenemos derecho a reflexionar sobre ello y pedir. Pedir que no se haga, pedir que el cambio sea certero, que haya un beneficio, que se crezca con un trabajo fundamentado en lo que queremos de nuestras vidas.
Me han enseñado a odiar la lástima por uno y lo agradezco. No me quiero tener lástima. No quiero aceptar los hechos como si no hubiese forma de transformarlos.
La vide es bella, sin duda. Pero hay que reconocer esos baches fundacionales que nos detienen el paso, que hacen que la arteria se ensucie y no fluya todo como debe. Que se haga el infarto, que se acogoten los ductos, que el derrame sea inevitable. Todo es evitable, sólo hay que darle a los hechos el necesario reconocimiento para moldearlos con encanto en un horizonte de mejor vida.
Mi herida fundacional tiene que ver con el abandono. Creer que es normal. Dejar que los amores (hablo de todos ellos) sean frágiles en su núcleo, estructurando su inevitable potencia (porque amo con placer) en un armatoste que si se quiebra es parte de su naturaleza.
De ahí la razón de las canillas flacas y el pie que se te dobla como si fuera natural andar trastabillando cuando venías pendiente de cualquier cosa menos del camino, pues este no significaba peligro alguno. Una se convierte en la fuente del peligro y el goce la forma de enquistar el dolor.
Gozar el dolor. En algún inconciente 'sabio', dice que tienes derecho a estar triste por la vida porque hay algo que dañó más de lo que debía y no pudiste hacer nada al respecto, por lo tanto es parte tuya.
Pues no. Ese goce no lo quiero. No tengo por qué aceptar las cosas como se dieron. Alejarse no es malo, que te dejen tampoco. Pero tenemos derecho a reflexionar sobre ello y pedir. Pedir que no se haga, pedir que el cambio sea certero, que haya un beneficio, que se crezca con un trabajo fundamentado en lo que queremos de nuestras vidas.
Me han enseñado a odiar la lástima por uno y lo agradezco. No me quiero tener lástima. No quiero aceptar los hechos como si no hubiese forma de transformarlos.
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